2.3.1. El retrato
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| Togado Barberini |
El retrato es el elemento más característico de la plástica romana dentro del arte clásico. Su origen es doble:
- Por un lado, la tradición helenística, que ya había desarrollado un marcado gusto por el retrato.
- Por otro, una tradición puramente romana, las imagines maiorum. Se trataba de efigies de los antepasados de las familias nobles, realizadas a partir de una mascarilla de cera (imago) obtenida en el momento de la muerte. A partir de estas imágenes se hacían retratos mediante vaciado en bronce o copia en piedra. Las imagines maiorum eran conservadas en la vivienda y exhibidas en los funerales de los descendientes.
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| Busto de un aristócrata del siglo I a.C. |
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| El emperador Claudio (41-54) divinizado |
En el desarrollo del retrato romano podemos distinguir varias fases:
Durante el período republicano predominan los retratos realistas, en los que se plasma con detalle los rasgos reales de los difuntos, incluidos los defectos físicos, porque ilustran el carácter y las virtudes familiares. De esa forma, el período republicano establece una tradición de naturalismo (en el sentido de realismo crudo, acentuado) al que el arte romano retornará de vez en cuando.
Con la llegada del principado, bajo Augusto y sus sucesores, surge el retrato imperial, que se convierte en uno de los principales medios de propaganda. Se produce una idealización de los rasgos personales del emperador, que no obstante permanecen reconocibles. El semblante y la figura retornan a los valores clásicos de orden, proporción y mesura. El emperador aparece encarnando alguna de las funciones que lo definen:
- Jefe militar, representado mediante estatuas con coraza.
- Pontífice máximo, representado con la cabeza velada o cubierta.
- Político, representado con la toga.
- Héroe divinizado, cualidad representada mediante el desnudo.
Desde los años 60 del siglo I d.C.se reacciona frente al clasicismo de los primeros tiempos del principado potenciando el naturalismo en los retratos como vía de acercamiento al pueblo.
En el siglo II se vuelve al convencionalismo clasicista que, no obstante, va dando paso de nuevo al realismo al final del período. Se hace frecuente la barba, el trepanado del cabello y la incisión de la pupila, que representa el brillo de la pupila y que da espiritualidad a la mirada. Ese cambio responde a una ideología que tiende a presentar al emperador como un sabio, un filósofo.
El retrato se plasma en una serie de modelos típicos:
- La estatua estante o estatua-retrato, una estatua exenta de cuerpo entero.
- El busto, que es una estatua que solo recoge la cabeza y las partes del cuerpo más cercanas. Se puede ver una línea de evolución en el busto. Al principio solo llega hasta la clavícula. En la segunda mitad del siglo I va descendiendo hasta los hombros. A partir del siglo II llega a convertirse en retrato de medio cuerpo, incluyendo el tórax completo.
- El retrato ecuestre, que es una estatua en la que el personaje, usualmente el emperador, monta sobre un caballo. Es una estatua concebida sobre todo para la celebración de triunfos militares, por lo que la figura representada solía ir con ropa militar.
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| Retrato de Augusto como pontífice máximo. Museo Nacional Romano de Mérida (Badajoz). Imagen de elaboración propia. |
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