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3. La etapa constituyente (abril-diciembre de 1931)

Niceto Alcalá-Zamora
Niceto Alcalá-Zamora
Imagen de Agencia Mondial en Gallica. Dominio público

Con la proclamación de la República, los miembros del Comité Revolucionario, liberados de la cárcel, formaron un Gobierno Provisional. Lo componían ministros de los partidos republicanos integrantes del Pacto de San Sebastián, así como ministros socialistas. La presidencia del Gobierno recayó en Niceto Alcalá-Zamora, antiguo conservador y republicano de centro-derecha.

La base social del nuevo régimen se encontraba en las clases medias y la pequeña burguesía urbana, cuya importancia había aumentado mucho desde Primo de Rivera. La clase obrera organizada apoyó en su mayoría a la República, pero en buena medida la consideraba como un medio para alcanzar un estado socialista. La alta burguesía y la aristocracia terrateniente, así como la pequeña burguesía rural, tendieron a oponerse a ella.

En esa situación, agravada ya por los primeros episodios del conflicto religioso y nacionalista, se convocaron en julio del 31 elecciones legislativas a Cortes Constituyentes. Ante la división de las derechas, las elecciones dieron como resultado el triunfo de la coalición republicano-socialista.

Elecciones de 1931
Imagen de elaboración propia

La labor fundamental de estas Cortes Constituyentes era hacer una nueva constitución para la República. El resultado fue la Constitución de 1931, proclamada el 9 de diciembre de ese año. Es, con la actual Constitución de 1978, el texto constitucional más avanzado de la Historia de España. Sus principales características son las siguientes:

Portada de la Constitución de 1931
Portada de la Constitución de 1931
Imagen de Sucesores de Rivadeneyra S.A. en Wikimedia Commons. Dominio público
  1. Es una constitución extensa y rígida.
  2. Es una constitución democrática progresista, basada en el principio de soberanía popular y con un fuerte carácter socializante.
  3. Establece un régimen parlamentario basado en la democracia representativa, con manifestaciones de democracia directa (referéndum e iniciativa popular).
  4. Se proclama por primera vez en España el sufragio universal masculino y femenino, tanto pasivo como activo. La decisión fue el resultado de un intenso debate parlamentario, protagonizado por dos diputadas que habían logrado su escaño gracias a la concesión del sufragio pasivo en las elecciones. Victoria Kent, diputada radical-socialista, defendió que no era oportuno por el momento dar el voto a la mujer, ya que la mayoría de las mujeres carecían aún de cultura política y estaban muy influidas por la Iglesia. En otras palabras, dar el voto a la mujer era dar el voto a la derecha clerical. Frente a ella, Clara Campoamor, diputada radical, defendió que era necesario dar de inmediato el voto a la mujer, que estaba plenamente preparada para decidir. Venció finalmente esta postura.
  5. Impone un parlamentarismo puro, otorgando a una cámara única, el Congreso de los Diputados, un amplio poder para controlar la gestión del gobierno y del Jefe de Estado (el Presidente de la República), aunque éste último conserva importantes competencias.
  6. Establece como principio esencial la separación entre Iglesia y Estado.
  7. Se amplía considerablemente el número y la naturaleza de los derechos ciudadanos reconocidos. A los derechos individuales y políticos clásicos del liberalismo se suma una larga lista de derechos sociales (libertad de asociación a un sindicato, derecho al trabajo, seguros sociales, igualdad en el acceso a la cultura...), económicos (reconocimiento de la propiedad privada, aunque subordinada al interés público) y familiares (igualdad de los cónyuges, libertad de disolución del matrimonio...). Se establecen, además, amplias garantías.
  8. Crea la figura del Estado integral, que reconoce el derecho de varias provincias a solicitar a las Cortes un estatuto de autonomía que le otorgue un cierto grado de autogobierno, subordinado al Estado central. De esa forma, el Estado integral es el precedente directo de nuestro actual Estado de las autonomías.

Para profundizar

La Constitución de 1931

Puedes profundizar un poco sobre el significado de la Constitución del 31 leyendo directamente una selección de artículos:

Art. 1º. España es una República democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de Libertad y justicia. Los poderes de todos sus órganos emanan del pueblo. La República constituye un Estado integral, compatible con la autonomía de los Municipios y las Regiones. La bandera de la República es roja, amarilla y morada.
Art. 2º. Todos los españoles son iguales ante la ley.
Art. 3º. El Estado español no tiene religión oficial (...)
Art. 6º. España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional.
Art. 7º. El Estado español acatará las normas universales del Derecho internacional, incorporándolas a su derecho positivo.
Art. 11º. Si una o varias provincias limítrofes con características históricas, culturales y económicas comunes, acordaran organizarse en región autónoma para formar un núcleo político-administrativo dentro del Estado español, presentarán su Estatuto con arreglo a lo establecido en el artículo 12 (...)
Art. 34º. Toda persona tiene derecho a emitir libremente sus ideas y opiniones, valiéndose de cualquier medio de difusión; sin sujetarse a la previa censura (...).
Art. 36º. Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de veintitrés años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinan las leyes (...).

Para profundizar

El debate parlamentario sobre el voto femenino

Aquí tienes dos fragmentos de dos célebres discursos que se pronunciaron en una sesión del Congreso de Diputados en 1931.

Victoria Kent
Victoria Kent
Imagen de Narodowe Archiwum Cyfrowe en Wikimedia Commons. Dominio público

"En este momento vamos a dar o negar el voto a más de la mitad de los individuos españoles y es preciso que las personas que sienten el fervor republicano, el fervor democrático y liberal republicano nos levantemos aquí para decir: es necesario aplazar el voto femenino. (...) Lo pido porque no es que con ello merme en lo más mínimo la capacidad de la mujer; no, Sres. Diputados, no es cuestión de capacidad; es cuestión de oportunidad para la República. (...)

Cuando transcurran unos años y vea la mujer los frutos de la República y recoja la mujer en la educación y en la vida de sus hijos los frutos de la República (...), entonces, Sres. Diputados, la mujer será la más ferviente, la más ardiente defensora de la República (...) Si las mujeres españolas fueran todas obreras, si las mujeres españolas hubiesen atravesado ya un periodo universitario y estuvieran liberadas en su conciencia, yo me levantaría hoy frente a toda la Cámara para pedir el voto femenino (...) Pero hoy, Sres. Diputados, es peligroso conceder el voto a la mujer. (...)"

Discurso de Victoria Kent, diputada radical-socialista, en las Cortes el 1 de octubre de 1931.

Clara Campoamor
Clara Campoamor
Imagen de Mundo Gráfico en Wikimedia Commons. Sin restricciones de derechos de autor conocidas

"Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer, y considero que sería un profundo error político dejar a la mujer al margen de ese derecho, a la mujer que espera y confía en vosotros; a la mujer que, como ocurrió con otras fuerzas nuevas en la revolución francesa, será indiscutiblemente una nueva fuerza que se incorpora al derecho y no hay sino que empujarla a que siga su camino.

No dejéis a la mujer que, si es regresiva, piense que su esperanza estuvo en la dictadura; no dejéis a la mujer que piense, si es avanzada, que su esperanza de igualdad está en el comunismo. No cometáis, señores diputados, ese error político de gravísimas consecuencias. Salváis a la República, ayudáis a la República atrayéndoos y sumándoos esa fuerza que espera ansiosa el momento de su redención. (...)

Señores diputados, he pronunciado mis últimas palabras en este debate. Perdonadme si os molesté, considero que es mi convicción la que habla; que ante un ideal lo defendería hasta la muerte; que pondría, como dije ayer, la cabeza y el corazón en el platillo de la balanza (...) para que se inclinara en favor del voto de la mujer, y que además sigo pensando, y no por vanidad, sino por íntima convicción, que nadie como yo sirve en estos momentos a la República española."

Discurso de Clara Campoamor, diputada radical, en las Cortes el 1 de octubre de 1931.