Saltar la navegación

El arte en imágenes

A continuación encontrarás las imágenes que tendrás que reconocer y saber analizar en la prueba escrita.

Arquitectura

Análisis de una obra

3.1. La basílica de Santa Sabina

La basílica de Santa Sabina es una basílica paleocristiana contruida en Roma en torno al 422-432. No es una de las grandes basílicas paleocristianas de Roma, como Santa María la Mayor, San Juan de Letrán o San Pablo Extramuros, pero conserva muy bien su aspecto original. En ella se pueden contemplar algunas de las principales características de las basílicas paleocristianas:

  • Tiene una planta rectangular, formada por una nave central más ancha y elevada y dos naves laterales. La diferencia de altura entre las tres naves permite iluminar el interior mediante grandes vanos de medio punto.
  • Frente a otras basílicas paleocristianas, Santa Sabina aún no tiene transepto, por lo que no tiene planta de cruz latina.
  • Las naves tienen cubiertas planas, recta en la central e inclinada en las laterales. Las naves están separadas por una arquería de medio punto que apoya sobre columnas de orden corintio.
  • Tras un arco triunfal encontramos el presbiterio, cerrado por un ábside semicircular cubierto por semicúpula. El ábside es iluminado por tres ventanas.
  • Originalmente se accedía a la iglesia desde un atrio a través de un nártex.
  • Destaca la sobriedad en la ornamentación, especialmente en el exterior del edificio.

Análisis de una obra

3.2. Santa Sofía

Analiza la imagen utilizando los contenidos de la pregunta de desarrollo correspondiente.

Mosaico

Análisis de una obra

3.3. Mosaico del cortejo de la emperatriz Teodora en San Vital de Rávena

Es un mosaico realizado en torno al 546, por tanto en época de Justiniano, de quien Teodora era esposa. El mosaico forma pareja con otro mosaico similar en el que aparece representado Justiniano con su séquito. Ambos ocupan los dos muros laterales del ábside. Los dos mosaicos representan la ceremonia durante la cual el emperador y la emperatriz hacen una ofrenda a la iglesia.

  • La emperatriz, al igual que su marido, aparece representada en una posición central con un nimbo o aureola similar al que aparece en las imágenes de los santos. Eso indica que su poder es sagrado. También como su marido, Teodora viste de púrpura, que es el color imperial, y porta una corona ricamente decorada. Lleva en sus manos un cáliz de oro con incrustaciones de piedras preciosas. Componen su cortejo varias mujeres ricamente ataviadas a su izquierda y dos hombres a su derecha.
  • El objetivo fundamental de la obra es representar la grandeza, el orden y la naturaleza sagrada del poder imperial. Por eso lo simbólico predomina sobre lo narrativo y sobre la representación de la realidad física. Los retratos son realistas y permiten reconocer a los personajes. Pero ese es de los pocos rasgos de clasicismo que conserva la obra. Las figuras son representadas en posición frontal, con postura y gesto hierático. No hay movimiento. La mirada de Teodora, como la de Justiniano, es penetrante. El fondo es dorado y los colores vivos. Se incluyen elementos arquitectónicos, en concreto una puerta, una fuente, un espacio absidado y unos cortinajes. Pero no son representados con realismo ni con perspectiva.

En conclusión, el mosaico de Teodora, como el de Justiniano, forman posiblemente el mejor exponente del mosaico del primer período bizantino, particularmente del período de Justiniano, tanto en cuanto a sus características artísticas como en su iconografía y sus objetivos propagandísticos.