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3.2. Los edificios bizantinos y la cúpula: Santa Sofía

El arte bizantino es el arte desarrollado en el Imperio Romano de Oriente, o Imperio Bizantino, con capital en Constantinopla (antigua Bizancio), entre la caída del Imperio Romano de Occidente (476) y la caída de la propia Constantinopla (1453).

Sus características principales cristalizan a partir del gobierno de Justiniano (527-565). Se trata de un arte dirigido a enfatizar la asociación entre poder imperial y poder espiritual sobre la que basa la ideología imperial, que presenta al emperador como protector de la Iglesia y su ortodoxia (cesaropapismo).

3.2.1. La arquitectura religiosa bizantina: la planta central y la cúpula.

Uno de los campos principales en los que se plasma el arte bizantino es en su arquitectura religiosa. Justiniano decidió potenciar como instrumento de su propaganda el modelo de iglesia de planta central, heredero de los martyria, que contrasta con las basílicas occidentales. La planta central simboliza la imagen del cosmos y culmina la priorización paleocristiana de los espacios interiores con respecto a las fachadas. La planta más frecuente es la de cruz griega, una cruz formada por brazos iguales en torno a la cúpula central. El elemento central del edificio lo constituye la cúpula, cuyo peso genera unos empujes hacia el exterior que debían ser contrarrestados o absorbidos de alguna forma.

El ejemplo más destacado de este modelo era la iglesia de los Santos Apóstoles (Constantinopla), construida entre el 536-550 y hoy desaparecida. Constaba de una gran cúpula central cuyos empujes laterales eran absorbidos y contenidos por cuatro cúpulas de menor tamaño que ocupaban cada uno de los cuatro brazos. Ha tenido gran influencia en edificios de la Europa oriental (ortodoxa) hasta nuestros días y también en la Europa occidental (ej. Iglesia de San Marcos, de Venecia).

Planta de la iglesia de los Santos Apóstoles Miniatura medieval representando la iglesia de los Santos Apóstoles
Reconstrucción de la planta original de la iglesia de los Santos Apóstoles, en la que se observa la planta de cruz griega y las cinco cúpulas.
Imagen de Agur en Wikimedia Commons. Licencia CC.
La iglesia de los Santos Apóstoles según una miniatura de la época.
Imagen de Directmedia. The Yorck Project: 10.000 Meisterwerke der Malerei en Wikimedia Commons. Licencia de documentación libre de GNU.

3.2.2. Santa Sofía.

Santa Sofía
Santa Sofía (Estambul)
Imagen de Arild Vågen en Wikimedia Commons. Licencia CC.

Santa Sofía (Estambul) constituye la obra cumbre de la arquitectura de época de Justiniano. Fue construida entre 532 y 537. Sus autores fueron Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto.

Se trata de un edificio de planta rectangular, próxima a un cuadrado. La forma rectangular queda acentuada por el añadido de un nártex de acceso en la fachada principal, que comunica con otro nártex exterior que abre a un atrio. Estos elementos aportan una cierta disposición axial a la iglesia, pero por encima de esta predomina la planta central.

La principal aportación técnica de este edificio es la habilidad que demuestra en el derrame de empujes y contrarrestos. En su centro cuatro grandes pilares sostienen una inmensa cúpula de media naranja nervada, es decir, una cúpula semicircular con nervios radiales que refuerzan la estructura. Tiene aproximadamente 31 m de diámetro y se eleva hasta unos 56 m de altura. Es una cúpula sobre pechinas, es decir una cúpula que se sostiene sobre cuatro arcos que a su vez apoyan sobre los cuatro pilares, creando cuatro triángulos esféricos en la transición entre la cúpula, los arcos y los pilares. Las pechinas permiten distribuir el peso sobre estos cuatro puntos, en vez de hacerlo uniformemente sobre un tambor, como pasaba en el Panteón. De hecho, la cúpula de Santa Sofía carece de tambor.

Mientras que los cuatro pilares reciben el empuje vertical de la cúpula, sus empujes laterales son absorbidos o contrarrestados en el eje principal de la iglesia por dos semicúpulas de igual diámetro y cinco ábsides más reducidos, que se escalonan cada vez a menor altura. En el eje transversal la necesidad de habilitar tribunas para la asistencia de las autoridades obligó a contrarrestar los empujes laterales mediante grandes contrafuertes que emergen en el alzado exterior del edificio. En conjunto se consigue un perfecto derrame de fuerzas desde la cúpula central al suelo, garantizando la estabilidad del edificio.

La alternancia de hiladas de ladrillo y capas de mortero, el empleo de tejas porosas en la cúpula y la concentración de los empujes en sus nervaduras permitió aligerar el peso del edificio. Ello permitió multiplicar los vanos, especialmente en la base de la cúpula, lo que dio al interior gran luminosidad y otorgó a la cúpula un aspecto más grácil, dando la impresión de que flota en el aire. La lujosa decoración interior, con abundancia de mármoles y mosaicos, incrementó este efecto luminoso.

Santa Sofía fue la catedral de Constantinopla hasta la conquista de la ciudad por los turcos. Entonces fue convertida en mezquita. Los alminares o minaretes (torres para llamar a la oración) y otros elementos exteriores y decorativos son de época turca. Hoy ya no es un edificio religioso, sino un museo.

Cúpula de Santa Sofía Eje principal de Santa Sofía
Cúpula central de Santa Sofía. Arriba y abajo pueden verse las tribunas laterales.
Imagen de Myrabella en Wikimedia Commons. Licencia CC.
Eje principal de Santa Sofía, en el que se puede apreciar el sistema de contrarrestos entre cúpulas.
Imagen de Steve Evans en Wikimedia Commons. Licencia CC.