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EL ABENCERRAJE (guión inédito)
Adaptado de la novela atribuida a Antonio de Villegas.
Siglo XVI.

Versión cinematográfica por Néstor Almendros.

 

Visualizo cinematográficamente esta historia de la siguiente manera:

Oposición entre el mundo medieval cristiano español y el mundo árabe que toca su fin. Lo cristiano, más bien austero, con arquitectura de piedra sin ornamentos. Castillos con aspecto de fortalezas. Interiores sobrios y con pocos muebles. Ropas de colores marrones o grises, tonos neutros. Por otra parte el fasto mundo musulmán de Al Andalus: Arquitectura trasparente con ornamentos de estuco, jardines deliciosos, ropajes árabes de colores variopintos.

EL ABENCERRAJE debe ser filmada de manera más bien estilizada, sin aspirar a un realismo absoluto (aunque sí a una exactitud histórica en objetos, lugares y ropas).

Pienso que se pueden utilizar como guía las miniaturas de los pergaminos medievales, imágenes sin perspectiva, a veces planas, pero de colores vivos. Pienso tambiÉn en cierta simplificación en los movimientos de los intérpretes, y al mismo tiempo en una neutralidad no declamatoria en la actuación.

Invoco la alegría con que contó una leyenda medieval el Blassetti de "La Corona de Hierro", el hieratismo bárbaro del Eisenstein de "Alexander Nevsky", la frontalidad sin relieve de algunas escenas del Oliver de "Enrique V", y en fin, la sensualidad inocente-perversa de Pasolini en "Edipo Rey".

Néstor Almendros


A. Los títulos iniciales del filme (director, intérpretes, técnicos) aparecen en sobreimpresión en imágenes sucesivas de los interiores y exteriores de la arquitectura árabe en España (La Alhambra, el Generalife, la Mezquita de Córdoba, etc.) y también de la arquitectura de los castillos cristianos. Se trata de una serie de planos en lentos travellings envolventes. Sería preferible que estas imágenes fueran de lugares o ángulos que no veremos en la película. Tienen la utilidad de situar la Época.

B. Sobre un mapa en pergamino antiguo de la Península Ibérica, dos zonas bien delimitadas. Al norte los reinos cristianos, al sur el reino de Granada. La cámara avanza en zoom sobre los nombres de Granada, Alora, Cartama, Coín. Sobre este mapa voz del narrador.

NARRADOR - (En off)

A principios del siglo XV las fronteras entre los mundos musulmán y cristianos parecen haberse estabilizado. La lucha encarnizada de tantos siglos ha cedido paso a una frágil tregua. La inquisición todavía no aterroriza a los hombres...son los últimos días del reino de Granada.

FUNDIDO

1. Un camino en un bosque andaluz. Atardecer. Travelling lateral de Rodrigo de Narváez, un caballero español, junto a cuatro escuderos. Van a caballo. Están vestidos con mallas de hierro y llevan lanzas. Uno de los escuderos advierte a los demás de que ha oído algo. Se detienen. En efecto un canto se oye a lo lejos.

2. Travelling lateral en dirección opuesta al anterior. Un moro va en un caballo ruano por otro sendero del bosque. Antonio de Villegas, el autor del libro, lo describe así: "Es grande de cuerpo y hermoso de rostro, trae vestido una marlota carmesí y un albornoz de damasco del mismo color, todo bordado de oro y plata, en la mano una gruesa y hermosa lanza, también trae una darga y cimitarra, y en la cabeza una toca tunecí que dándole muchas vueltas por ella le sirve de hermosura y de defensa de su persona”.

Se le ve feliz. El moro Abindarráez canta:

ABINDARRÁEZ

Nacido en Granada, crecido en Cartama, enamorado en Coín, frontero de Alora.

3. Sin darse cuenta el moro se ha ido acercando hacia donde están los cristianos. Los cuatro escuderos salen de detrás de una espesura del bosque donde se han escondido. Rodean al moro. Primero uno de los escuderos le ataca, pero el moro lo derriba de una lanzada. Vienen en seguida los otros tres escuderos en su ayuda, pero el moro se defiende como un león y les está venciendo. Llega Rodrigo de Narváez y ya hay tres escuderos en el suelo.

4. Rodrigo de Narváez le reta.

NARVÁEZ

Moro, vente a mí.

Se entabla una lucha feroz en la que el moro casi vence al cristiano, pero este "como venía de refresco" logra rendirlo al fin y "da con él en el suelo, y yendo sobre él le dice".

NARVÁEZ

Caballero, date por vencido, sino matarte he.

ABINDARRÁEZ

Matarme bien podrás, que en tu poder me tienes, mas no podrá vencerme sino quien una vez me venció.

5. Rodrigo de Narváez repara en el misterio de estas palabras y "haciendo uso de su acostumbrada virtud, ayuda al moro, herido y quebrantado, a levantarse y le hace subir en un caballo".

6. Travelling lateral. El cautivo y los cristianos regresan a Alora. Primero una vista general de los caballeros lejos del paisaje. Después (siempre en travelling) plano más cercano. El moro lanza un profundo suspiro y musita algo en incomprensible "algarabía" (árabe). Narváez advierte que las lágrimas corren por sus mejillas (primer plano). Se acerca al moro y le habla.

NARVÁEZ

Caballero mira que el prisionero que en la prisión pierde el ánimo aventura el derecho de la libertad. Parece flaqueza que quien hasta aquí ha dado tan buena muestra de su esfuerzo, la de ahora tan mala. Si suspiras del dolor de las llagas, al lugar donde vas serás curado. Y si tienes otro dolor secreto fíate de mi que yo prometo como hijo dalgo de hacer por remediarle lo que en mi fuere.

7. Travellings en campo contra campo de Abindarráez y Narváez cabalgando.

ABINDARRÁEZ

¿Cómo te llamas que tanto sentimiento muestras de mi mal?

NARVÁEZ

A mi me llaman Rodrigo de Narváez,

soy alcalde de Antequera y Alora.

ABINDARRÁEZ (Con el semblante algo más alegre)

Ahora pierdo parte de mi queja, pues ya que mi fortuna me fue adversa me puse en tus manos, que, aunque nunca te vi sino ahora, gran noticia tengo de tu virtud. Y por que no parezca que el dolor de las heridas me hace suspirar y también porque siento que en ti cabe cualquier secreto, manda apartar los escuderos y hablar he dos palabras.

Narváez los hace apartar. Quedan solos. Continúan cabalgando en el camino. Los escuderos les siguen a distancia.

ABINDARRÁEZ ("Arrancando otro gran suspiro")

Rodrigo de Narváez, Alcalde tan nombrado de Alora, estate atento a lo que te voy a decir y verás si bastan los casos de mi fortuna para derribar el corazón de un hombre cautivo...

Soy de los Abencerrajes de Granada y aunque me bastaría la lástima presente para no acordarme de las pasadas, todavía te quiero contar ésto:

FLASH BACK

8. El patio de los leones. El rey de Granada y su corte. En un lado hay músicos y baile. Entre los nobles los Abencerrajes se destacan por su apostura. Todos vestidos con ropajes fastuosos de estilo árabe.

ABINDARRÁEZ

(Continúa su narración en off)

Hubo en Granada un linaje de caballeros que llamaban los Abencerrajes, de los cuáles, tal vez habrás oído decir. Eran la flor de todo aquel reino, porque en gentileza de sus personas, buena gracia, disposición, y gran esfuerzo hacían ventaja a los demás y eran muy estimados del rey y muy quistos de la gente común. En todos los regocijos ellos inventaban las galas y los trajes.

9. Otro lugar de la Alhambra con ventanales de herradura que dan sobre el paisaje. Varios nobles le hablan al rey al oído confidencialmente. Plano cercano.

ABINDARRÁEZ (En off)

Pero el rey de Granada se dejó influir por una falsa información. Quiso se decir que unos diez de entre los Abencerrajes se conjuraban para matarle y dividir el reino entre sí.

10. Escena de gran violencia. Es de noche. Antorchas encendidas. En varios lugares del palacio alfanges cortan cabezas de Abencerrajes atrapados por sorpresa. Corre la sangre a borbotones.

ABENCERRAJE (En off)

Fuese o no verdadera la conjura, el rey decidió degollarlos a todos en una noche, ya que en la acción no fuese a encontrarse Él sin poder defenderse.

11. Varios planos de abencerrajes muertos, charcos de sangre alrededor. Luz de luna.

ABENCERRAJE (En off)

Ves aquí como termino tan esclarecido linaje. Considera cuanto tarda la fortuna en subir un hombre, y cuan presto lo derriba, cuanto tarda en crecer un árbol y cuan presto va al suelo.

12. Casas ardiendo de noche.

ABINDARRÁEZ (En off)

A pesar de ser tantos y tales los Abencerrajes a favor del rey, sus casas fueron quemadas, sus heredades enajenadas y el nombre de su linaje dado en el reino por traidor.

13. Vista general de la Alhambra desde lejos. Con un zoom lento la cámara se va acercando. Es el atardecer y el cielo rojizo parece estar en llamas.

ABINDARRÁEZ (En off)

Ningún Abencerraje podía vivir ya en Granada, salvo mi padre, que el rey halló inocente, pero a condición de que los hijos que le nacieran se enviasen a criar fuera de la ciudad.

14. Un soldado galopa por un paisaje. Lleva un recién nacido.

ABINDARRÁEZ (En off)

Yo salí del vientre de mi madre y por cumplir mi padre el mandamiento del rey, me envió a Cartama, al alcalde que en ella estaba, con quien tenía estrecha amistad.

15. Compuerta del castillo de Cartama. El alcalde recibe al soldado que trae el ni–o. La nodriza del alcalde a su lado, lleva otro bebé en sus brazos.

ABINDARRÁEZ (En off)

El alcalde de Cartama tenía una hija, de mi edad, a quien amaba más que a sí. Esta y yo en nuestra niñez nos tuvimos por hermanos porque así nos oíamos llamar.

16. Dos niños de tres años de edad jugando en un jardín de estilo árabe con fuentes y surtidores.

ABINDARRÁEZ (En off)

Nunca me acuerdo haber pasado hora que no estuviésemos juntos.

Nació de esta conformidad un natural amor que fue creciendo con nuestras edades.

17. Un banco de piedra en el jardín y un adolescente durmiendo la siesta bajo la sombra de un árbol. Es Abindarráez algunos años después. Hace calor.

ABINDARRÁEZ (En off)

Acuérdome un día durmiendo la siesta en los jardines... Me desperté porque oí una canción. Me fui acercando al lugar de donde provenía. Era la voz de Jarifa, mi hermana.

18. En el estanque junto a la fuente Jarifa casi desnuda está tomando un baño. Canta. Al principio Abindarráez se ha escondido detrás de unos arbustos. Después se acerca a Jarifa.

ABINDARRÁEZ (En off)

La hallé en la fuente bañándose. La miré vencido por su hermosura y antes de que ella me viera pensé "como me pesa que sea mi hermana". Me acerqué y al fin salió de su ensimismamiento. Dejó de cantar y al verme, avergonzada se cubrió.

Me senté junto a ella al borde del estanque y me dijo.

JARIFA

¿Hermano, cómo me dejaste tanto tiempo sola?

ABINDARRÁEZ

Me quedé dormido. Después te busqué hasta que mi corazón me dijo donde estabas. (De pronto Abindarráez se arma de atrevimiento.)

¿Si no fuéramos hermanos, me quisieras tanto?

JARIFA

¿No ves que de no serlo no nos dejaría mi padre andar siempre juntos y solos?

ABINDARRÁEZ

Pues si ese bien me hubiesen de quitar, mas quiero el mal que tengo.

JARIFA

(Encendiéndose su rostro en color).

¿Y qué pierdes tú en que seamos hermanos?

ABINDARRÁEZ

Me pierdo yo y te pierdo a tí.

JARIFA

No te entiendo, a mi me parece que solo serlo nos obliga a amarnos naturalmente.

ABINDARRÁEZ


 

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