Convivencia en” El Bosque”

 

 

 

El jueves 18 de Enero, todos los terceros del instituto tuvieron una convivencia, en la que se desplazaron hasta

“El Bosque” en la Sierra  de  Cádiz.

 

Empezamos el recorrido todos juntos... y acabamos cada grupo separado por 20 kilómetros, je je je.

 

El paisaje era precioso:

 

El suelo estaba cubierto por una manta de hojas que habían

 caído de los árboles ya sin hojas.

A la derecha corría un pequeño río que hacía que el paisaje fuese más

hermoso.

 

En el camino tuvimos que pasar algunos cuantos puentes,

 unos más estables que otros, pero eso sí, cuanto más débil

 e inestable era  más tonterías hacíamos.

 

Cada vez el grupo se separaba más y más, hasta el punto

 de perdernos !

 

 

 

No sabíamos si tirar hacia la izquierda o hacia la derecha, gritamos, ¡pero nadie respondía!

 

Menos mal que seguimos recto y encontramos al grupo que si no...

Hicimos una primera y única  parada en una explanada, donde todo el mundo descansó e hizo fotos.

 

Luego continuamos caminando...y caminando... y viendo paisaje... y caminando...

El recorrido duró 2 horas aproximadamente.

Llegamos a donde los autobuses nos esperaban.

Del bosque nos llevarían a un pueblo de la sierra donde comeríamos y descansaríamos de la larga

caminata.

Pero durante el viaje en autobús hubo unos cuantos fallos técnicos. En una cuesta más que poco

 empinada el autobús se caló y dio marcha atrás bruscamente.

Pero al fin llegamos al pueblo.

Allí comimos y nos hicimos fotos.

A las cuatro menos cuarto nos reunimos en la plaza  que había en el centro del pueblo, en frente

de una iglesia y del ayuntamiento.

Allí nos despedimos y volvimos a subir al autobús, que nos llevaría de regreso al instituto.

Llegamos sobre las 8 y media, ya de noche.

Durante el regreso, nuestro autobús se perdió, por lo que llegamos algo más tarde que los demás.

 

El viaje fue algo cansado, aunque conocí gente nueva y vi paisajes llenos de vida.

 

                                                                                                Por Gloria González Aparicio