AMSTERDAM 2007

y no esperamos  a nadie

 

                      Increíble pero cierto...eran las 4.30 a.m. cuando casi me tiran de la cama. A la llegada al aeropuerto las caras de nervios contenidos se mezclaban con las de sueño, esas sin contención ninguna…          

 Éramos 38 alumnos, con mucho sueño y mucho mal humor al enterarnos de que tendríamos que esperar  50 minutos más… ¡menudo comienzo! Nos acomodamos como pudimos y entre fotos y planes se nos pasó el tiempo. El vuelo…yo no recuerdo mucho excepto los ronquidos procedentes de algún lugar a mi izquierda que me acompañaron durante el trayecto de 45 minutos hasta Madrid. Llegamos a las 8.30…6 agobiantes horas más y estaríamos en Ámsterdam (¡ja! Qué ingenuos…) en la T4 el ajetreo de siempre, tras curiosear todas las tiendas y practicar trabalenguas tirados en el suelo llegó el momento de embarcar hacia Ámsterdam, un cielo bastante cubierto nos amenizó el vuelo con algunas turbulencias… (Haced la cuenta, ya llevamos 10 horas de aeropuerto)Fuimos a recoger los equipajes, bastante cansados de tanto esperar y tanta luz de fluorescente. Empieza a girar la rueda como en una ruleta rusa, maletas que pasan una y otra vez sin ser recogidas, caras de angustia… el resultado final son 2 maletas desaparecidas y una “herida” como atacada por un perro de presa. Tras arreglar los papeles para la devolución salimos al exterior… ¡por fin! ¡Tras 14 horas!

                    Bueno, ya estábamos en Ámsterdam…que nos recibió con una lluvia y un viento bastante desagradables. 41 personas con sus equipajes, ¡¡todos al tren!!(¡Cuidado! ¡No os paséis de parada! ¿Estamos todos? ¡Bici! ¡Seguidme! ¡Cuidado! ¡Bici!)

 

 

Llegamos  tras unas vueltas “de reconocimiento” a la plaza Dam y al hotel…¡¡por fin!! Pero nada de hacerse ilusiones, el programa decía que tocaba un paseo nocturno por el centro y el barrio rojo (¿y los 45 minutos dando vueltas no contaban?) y el programa esta para cumplirlo. Tras descansar un poco y ver las habitaciones dimos el paseo… ¡que bonito es todo! ¡Qué frío!... y ¡qué hambre! Primero vamos al mercado de las flores, pero ya esta cerrado, y luego al barrio rojo…camellos, chulos, cortinas echadas,  poses insinuantes, sex-shops, neones…el ambiente nos deja flipados…no podemos dejar de mirra, con un poco de pudor al principio y al poco ya con descaro. Al terminar los profesores nos dan libertad hasta las 12. Aceptamos, estamos demasiado cansados y hambrientos…asaltamos los restaurantes como hienas y al terminar acabamos en un “pub” minúsculo haciendo gala de nuestro origen andaluz: cantando sevillanas a voz en grito. Asombrosamente nos dejan hacer…después descubrimos el porqué: 2€ por vaso de agua…vaya…nos sentimos guiris estafados… volvemos al hotel y cansados hasta par formar escándalo nos metemos en nuestras habitaciones.

               ¡¡Ring!!¡¡Riiiing!!¿Un teléfono? Lo cojo pero nadie dice nada. Miro mi reloj, son las 8 de la mañana ¡y estamos en Ámsterdam! Despertamos y bajamos a desayunar. Luego, tras escuchar a Juan Diego “y no esperamos a nadie” vamos a comprar los “ticket” de transporte y nos montamos en el tranvía en dirección al mercadillo de  Albert Cuip: llueve, hace viento y frió; pero tenemos ganas de hacer cosas. Además hoy nos espera un día muy completo. Llegamos  a una calle inmensa…vacía. Solo falta una de esas bolas del oeste y sería perfecto. ¡Claro! Como esta lloviendo no hay mercadillo (y con lo que llueve en este país… ¿por qué no lo prevén?)Así que ocupamos nuestro tiempo llamando a nuestras familias, paseando o tomando café. Luego vamos al museo Van Gogh ¡qué maravilla! Las precisas explicaciones de Juan Diego hacen la visita un placer  y la hora y media se nos queda corta. Comemos en un suspiro y entramos en el Rijksmuseum, donde vemos obras magnificas de Rembrant y Veermer, con las explicaciones pertinentes ¡todo parece tan claro! Salimos del museo y nos dan carta blanca. Al principio el grupo permanece unido haciéndose fotos en un gran cartel: I Ámsterdam y “patinando” con botas y botines en una pista de hielo encharcada de agua. Volvemos al hotel dando un paseo para descansar un poco, y pasamos por la calle más lujosa de la ciudad. ¡¡Vaya!! Si que duelen los pies…Juan Diego esta cumpliendo su amenaza…estamos caminando un montón.

   Llegamos al hotel y tras arreglarnos vamos a cenar y luego salimos a tomar algo (la noche es joven y esto es Ámsterdam!) repetimos pub, unos 20, copamos el local y hacemos feliz al dueño. Se repite la escena de ayer: cantamos como solo sabe hacerlo un grupo de españoles en el extranjero se nos unen unos ingleses borrachos de los que huimos descaradamente. Son las 12.30 ¡¡¡los profesores llegan tarde!!! Estamos todos esperándolos en un salón en la recepción del hotel. Estábamos escuchando el piano hasta que se acercaron a decirnos que no eran horas…salimos a la calle a bailar sevillanas mientras llegan los “mayores”. Les reñimos por llegar tarde y subimos  alas habitaciones. Hoy no estamos tan cansados y hacemos unas “rondas de noche” por las habitaciones. Nos acostamos más tarde, y caemos rendidos…¡¡no veas, Ámsterdam!!

 

                 ¡¡Voy a tirar el teléfono por la ventana!! Primer pensamiento, no muy positivo, de la mañana. ¡¡Como cuesta ponerse en marcha!!

Hoy toca la casa de diamantes. Tardamos en encontrarla y deambulamos por la ciudad sorteando bicis y tranvías: nos hemos convertido en expertos en el arte de burlar a la muerte. No hay nada más peligroso que ser peatón en Ámsterdam. En esta ciudad quieren más  a las bicis que a las personas. Encontramos el edificio y disfrutamos de una magnifica visita guiada en español. Los diamantes son increíbles, la visita perfecta y las caras… ¡impagables! después de que algunos se permitieran el lujo de comprar en la tienda de regalos vamos a un mercadillo…como los 2hippies” del duque pero en Ámsterdam y diez veces mas grande. Sale a la luz el espíritu de mercadilleros que todos llevamos dentro y compramos muchas cosas. Luego comemos y tras visitar la iglesia “nuestro señor en la casa de arriba”  quedamos citados para dar un paseo en barco por los canales…muy bonito, viendo el final del día y el principio de la noche, aunque algo mareante para algunos. Al bajar… ¡noche libre! Hoy toca leidseinplein, con sus discotecas y sus pubs. Juan Diego nos ofrece la posibilidad de ir a escuchar jazz, pero la mayoría prefiere ir a bailar (para entrar en calor) una noche memorable, digna de ser recordada. Al volver al hotel, casi 1 hora tarde, descubrimos que los profesores ha decidido darnos carta blanca… y lo aprovechamos en un bar cerca del hotel, aunque al poco todos subimos, bastante cansados y nos acostamos.

 

 

                Sábado por la mañana, todos despiertos y desayunando. Hoy visitamos los pueblos de las cercanías: Volendam y Marken. Son pueblos pequeños, que dan al mar, preciosos. En uno de ellos hay un mercado de comida y los profesores nos invitan a pan dulce, bollitos y chucherías. Algunos compran quesos. Almorzamos en el puerto de Volendam y volvemos  ala ciudad. la excursión a pie hasta Edam  no ha podido hacerse porque lleva todo el día amenazando lluvia. A la hora de la cena nos cuentan que nos han organizado una sorpresa: ¡nos invitan a cenar! Eso, un discurso precioso y unos zuecos de cerámica son el regalo del instituto. Tras la cena volvemos a leidseinplein y vivimos nuestra última noche en Ámsterdam…

              Por la mañana hacemos las maletas y cuidamos no dejarnos nada. Tenemos la mañana libre, nos dedicamos a comprar y dar vueltas diciendo adiós a esta magnifica ciudad, por todas partes se escucha: hay que volver.

A las 2 llegamos al aeropuerto, es increíble, pero esto se acaba…llegamos a Madrid cansados, incrédulos… ¿mañana a clase?

Aterrizamos en Sevilla. Cruzamos las puertas y volvemos al mundo real. Es duro, es el fin de un hermoso sueño…………..

 

Feliz Navidad chicos!

 

Marta González Muñoz, 2º Bach.C