CARRERA  DE  ORIENTACIÓN  EN  EL  ZAUDÍN

 

                          

 

        Un año más, durante el mes de Mayo y cuando “la calor” aprieta, los alumnos de 4 ESO han realizado en el Zaudín, una Carrera de Orientación organizada por el Departamento de Educación Física, y en la que han tenido que poner en práctica técnicas previamente aprendidas como son el manejo de la brújula, lectura de mapas topográficos, trabajo con escalas, además de una serie de consejos útiles y sencillos, que les ha permitido (con mayor o menor éxito) realizar una carrera de aproximadamente dos kilómetros y medio, recorriendo el Zaudín, y conjugando al mismo tiempo velocidad, dado el carácter competitivo de la carrera, y un buen sentido de la orientación, ya que el recorrido no está delimitado de una forma explícita e inequívoca, sino que por el contrario, será la habilidad en el manejo de las técnicas anteriormente citadas, las que les permitirá realizar con éxito y en el menor tiempo posible la mencionada Carrera.

                            

                            

      

 

  La carrera, como viene siendo habitual, nos ha ofrecido un amplio abanico de anécdotas, algunas de ellas divertidas y otras… no tanto, que nos han hecho olvidar el cansancio y la dureza de la prueba: ha habido alguna caída por los suelos a los tres segundos de comenzar la carrera; ha habido zapatillas que se han perdido en el barro por no llevar los cordones bien atados; ha habido “visitas” a Bormujos por parte de algún equipo “ligeramente” despistado; ha habido algún alérgico/a que ha moqueado más que un caracol; ha habido quién, por no saber leer, ha buscado una “carretera” en lugar de una “carreta”; ha habido algún daltónico que ha confundido el color rojo con el negro y ha hecho el recorrido dos veces; es posible que muchos calcetines, tras ser lavados dieciocho veces, hayan tenido que ser tirados a la basura irremediablemente; ha habido tramposos que se han encontrado con la horma de su zapato; ha habido quienes en un alarde de sofisticación tecnológica, se han bajado de Internet imágenes aéreas del Zaudín obtenidas mediante satélite; incluso las hay quienes han confundido los lagos del Zaudín con un Spa de aguas medicinales y se han dado un terapéutico baño de barro; etc…

                          

 

        No me gustaría pasar por alto una pequeña anécdota, a la que ya estoy acostumbrado, y que resulta cuanto menos paradójica. Es curioso observar como aquellos participantes que han tenido una buena actuación, que han obtenido mejor tiempo, y que han demostrado conocer y dominar las técnicas de la carrera, suelen ser los más humildes a la hora de reconocer esos pequeños errores o inevitables torpezas que habitualmente se cometen y que suelen hacerte perder algunos minutos a lo largo de la carrera. Por el contrario, es fastidioso escuchar a aquellos alumnos que habitualmente faltan a clase; a aquellos para los cuales un mapa topográfico no es más que un papel con muchas rayas; a aquellos que no saben competir sin hacer trampas; a aquellos a los que les gusta trabajar en equipo para poder escurrir el bulto y delegar el trabajo duro en otras personas; etc… escucharles decir frases como: “¡¡¡ es que el mapa estaba mal hecho !!! ; ¡¡¡ es que mi brújula se volvió loca!!! ; ¡¡¡ es que las pistas estaban muy escondidas o se las ha debido de llevar el viento!!! ; ¡¡¡ es que fulanito me engañó y me confundió!!! …. y bla, bla, bla, bla, bla 

 

 

       

                                 

 

        Al margen de un sinfín de anécdotas, me gustaría destacar como, a través de esta actividad, y quizás sin pretenderlo, hemos dado a conocer a muchos alumnos, de una manera lúdica y original, un entorno natural que Tomares tiene el privilegio de poseer dentro de su término municipal, y al que en los últimos años se le ha ido cercenando grandes extensiones de terreno, reduciéndose en la última década a casi la mitad de la extensión que originariamente poseía.

 

                              

 

                             

Quizás sea hora de que las nuevas generaciones de tomareños, de las que forman parte nuestros alumnos, se conciencien del patrimonio natural que todavía poseen, y eviten que la especulación inmobiliaria y el crecimiento urbanístico incontrolado, hagan desaparecer uno de los rincones más hermosos de la localidad.

 

                                      

    Se puede observar en este mapa la reducción de terreno que ha sufrido el Zaudín desde

         el año 1996 hasta hoy. Toda la parte nueva de Aljamar se ha construido sobre

         terrenos de la finca.