ACTO OFICIAL DE JUBILACIÓN

 

Por la profesora Juana Pérez Reina 

 

 

    El pasado 29 de junio se celebró en el SUM del  instituto el acto oficial de jubilación de nuestros compañeros Antonio Gosálvez, Luisa Luque, Paco Ortiz y Manolo Ventura. El acto contó con la presencia del alcalde de Tomares, Dº José Luis Sanz, y de la concejala de educación, Dª Pilar Domínguez.

 

   La primera en intervenir fue nuestra directora, Caty León, que inició el acto agradeciendo la presencia de los representantes del ayuntamiento. A continuación, tomó la palabra el alcalde. Dº José Luis Sanz  afirmó que el mayor patrimonio de un municipio, el más valioso, era el que constituían sus gentes. Entre ellas, personas como los profesores que se jubilaban, que con su trabajo habían contribuido no sólo a instruir sino también a formar y a educar a muchas generaciones de jóvenes tomareños.

 

   Carmen Montes, en representación del Departamento de Lengua Castellana y Literatura, dedicó unas emotivas palabras a Luisa Luque. No quiso Carmen hacer una larga loa o panegírico de su compañera, cuyos méritos profesionales y humanos eran  de sobra conocidos por todos. Subrayó el profundo cambio que suponía la marcha de Luisa para el departamento. Otros cursos vendrán y con ellos nuevos compañeros, pero nunca –decía Carmen conteniendo ya a duras penas las lágrimas- olvidaremos a Luisa Luque, puntualizando que sólo nos despedíamos de la profesora, nunca de la amiga.

 

   Luisa Mora, representando a la gran familia de Matemáticas, lamentaba que hubiera llegado el momento de tener que decirles adiós a unos compañeros con los  que llevaba tantos años trabajando y por los que sentía un gran afecto.  De la labor de Manolo Ventura destacó el hecho de que éste había conseguido la difícil tarea de que sus alumnos se divirtieran aprendiendo Matemáticas y, además, que para muchos de ellos Manolo haya sido ese profesor inolvidable que los marcaría para siempre.

 

   Este turno de palabras lo cerró Paco Trapero, quien empezó expresando su admiración y respeto por la profesionalidad de los profesores que después de este acto iniciaban su jubilación. Sus palabras iban destinadas a todos ellos; incluido el gran ausente, el profesor Paco Ortiz, poco amigo de ceremonias y homenajes. Después de haber pasado por muchos institutos, dijo Paco, estos profesores culminaban una dilatada trayectoria profesional en nuestro centro, el I.E.S “Néstor Almendros”, dejando en el recuerdo de sus compañeros un ejemplo de buen hacer y en sus alumnos una huella –“una impronta que diría Higinio”- imborrable. Paco Trapero terminó su intervención con dos palabras: agradecimiento  y felicidades. Agradecimiento por su trabajo y su amistad; y felicidades porque empezaba para Antonio, Luisa, Paco y Manolo una nueva etapa de sus vidas que él –y todo el claustro de profesores- deseaba fuera muy feliz.

 

   Antonio Gosálvez, muy nervioso y visiblemente emocionado, nos explicó cómo había llegado a esta profesión un poco por casualidad. Su titulación lo acreditaba como “Maestro de obras” y esto es lo que se ha sentido siempre: un maestro en el más amplio sentido de la palabra, cercano a sus alumnos y consciente de que su responsabilidad iba más allá de lo puramente académico. Después contó una interesante anécdota, desconocida para los que -como yo- no llevamos demasiados años impartiendo clase en este centro. Antonio recordó cómo se llevó a cabo el proceso mediante el cual se le impuso el nombre de “Néstor Almendros” al instituto. Nos describió la extrañeza con la que Néstor, uno de los operadores y directores de fotografía más importantes del siglo XX, recibió la noticia de que se le iba a poner a un centro educativo su nombre – “incluso pensó que le estaban gastando una broma”-; pues, pese a  su prestigioso trabajo de reconocimiento y fama internacionales, en su país nunca fue demasiado conocido ni valorado. Antonio, no te olvides de nosotros cuando celebres “Tu Segunda Jubilación”.

 

   Luisa Luque nos confesó lo extraña que se había sentido esos últimos días, con sentimientos encontrados, como si todavía no se hubiera hecho a la idea de su jubilación. Comentó que, después de tanto tiempo dedicado a la enseñanza, lo que se iba a llevar ante todo era el recuerdo de esos momentos cotidianos compartidos con sus compañeros y sus alumnos: la charlilla de primera hora con Higinio, Ana y Magdalena; los cafés con Carmen y Fernanda; las animadas reuniones de departamento entre mujeres y “el hombre de turno”; los claustros interminables  (“Caty, atrocha”); el trabajo para la biblioteca; los alumnos que, al cabo de los años, encontraba casualmente y le demostraban su afecto… Luisa, ella que tiene una memoria prodigiosa, lamentaba más tarde haber olvidado algunos nombres… ¡y es que somos tantos!

 

   Manolo Ventura, hombre de pocas palabras, fue el más breve. Reconocía que el 1 de septiembre probablemente se alegraría de no tener que incorporarse al curso; pero ignoraba cómo se sentiría el 1 de octubre, el 1 de noviembre… sabiendo de antemano que con toda seguridad echaría de menos su trabajo. Pero no es Manolo persona que sirva para estar de brazos cruzados, no. Siguiendo la tradición familiar marcada por su abuelo y su padre, dedicará parte de su tiempo a sus aficiones favoritas: la albañilería y la carpintería. ¡Así que manos a la obra, Manolo!

 

   Finalizadas las intervenciones, se proyectó el vídeo realizado por Antonio Granero con imágenes recientes y también retrospectivas de los profesores homenajeados, imágenes hiladas con la voz inconfundible de Higinio Trujillo.

 

   También despedimos, aunque por motivos bien distintos, a José Luis Carrasco, Marián de Benito y Juan Ortiz, profesores emprendedores donde los haya encargados de poner en marcha el nuevo I.E.S. de Tomares. ¡Ánimo y suerte en la empresa!

 

  Sólo me queda reiterar en nombre de todos los que trabajamos en “El Néstor” que seáis muy felices y que le saquéis el mayor partido posible a la nueva vida que iniciáis. ¡Felicidades y enhorabuena, compañeros !